
Llegando a la agencia de viaje con rumbo a la zona andina, tierra norte, mi Perú carajo!, pensaba en todas las cosas que podía pasar, fue entonces que llegué, a pesar que el viaje fue todo un malestar e incomodidad, partí de la agencia hacia el hotel, fue ahi donde comenzó mi "viaje", el viaje de la vida bohemia. Salí a caminar pero el ambiente venció a mi cuerpo asi que regresé al hotel y dormí.
Al día siguiente por la noche tenia una tocada, bravazo, fue entonces que estuvimos en el local, junto a una de las mejores bandas de la escena "underground", al rato, olvidé que tenía que llevar ciertos artefactos al antro, entonces regresé al hotel con un amigo, y fue ahi donde encontré el mundo psicodélico más extraño del mundo. Encontré uno "wiros" en el interior de la funda del bajo. Ya había probado aquella droga, incluse probé LSD, pero aquel día sólo consumí drogas como el cannabis y alcohol.
Después de unos instantes de haber fumado quedé en el mundo más paranoico y locuaz. Llegué al local y empezó la música, las botellas de alcohol iban y venían, parecía un chupódromo, sólo que yo nunca pagué por eso.
Llegó entonces el momento de tocar, el público pedía más música; a pesar de ser uno de los lugares más refinados, todo estaba lleno de alcohol, entonces comenzamos con el acto, primero entró la bateria, luego las notas graves del poderoso bajo, por último, el sónido más distorcionado de la banda, las cuerdas de la guitarra raspadas por el pedestal del micro, hubo un estallido, "KABOOM", el público se emocionó, mis compañeros se emocionaron, yo me emocioné, todo salió al pide de la letra, el destino existió en aquel entonces. Después de aquello, no recuerdo lo que pasó, sólo recuerdo que desperte en mi cuarto del hotel, y a los costados, mis inseparables y confiables amigos, tirados de cansancio y sonriendo uno al otro por haber hecho el mejor espectáculo de nuestras vidas.
Gané la guerra del reconocimiento y la fama, pero perdí la guerra de la voluntad.
Después de aquel día, decidí que, nunca más volvería a drogarme, sí, drogarme en toda la vida y asi fue.
Al día siguiente por la noche tenia una tocada, bravazo, fue entonces que estuvimos en el local, junto a una de las mejores bandas de la escena "underground", al rato, olvidé que tenía que llevar ciertos artefactos al antro, entonces regresé al hotel con un amigo, y fue ahi donde encontré el mundo psicodélico más extraño del mundo. Encontré uno "wiros" en el interior de la funda del bajo. Ya había probado aquella droga, incluse probé LSD, pero aquel día sólo consumí drogas como el cannabis y alcohol.
Después de unos instantes de haber fumado quedé en el mundo más paranoico y locuaz. Llegué al local y empezó la música, las botellas de alcohol iban y venían, parecía un chupódromo, sólo que yo nunca pagué por eso.
Llegó entonces el momento de tocar, el público pedía más música; a pesar de ser uno de los lugares más refinados, todo estaba lleno de alcohol, entonces comenzamos con el acto, primero entró la bateria, luego las notas graves del poderoso bajo, por último, el sónido más distorcionado de la banda, las cuerdas de la guitarra raspadas por el pedestal del micro, hubo un estallido, "KABOOM", el público se emocionó, mis compañeros se emocionaron, yo me emocioné, todo salió al pide de la letra, el destino existió en aquel entonces. Después de aquello, no recuerdo lo que pasó, sólo recuerdo que desperte en mi cuarto del hotel, y a los costados, mis inseparables y confiables amigos, tirados de cansancio y sonriendo uno al otro por haber hecho el mejor espectáculo de nuestras vidas.
Gané la guerra del reconocimiento y la fama, pero perdí la guerra de la voluntad.
Después de aquel día, decidí que, nunca más volvería a drogarme, sí, drogarme en toda la vida y asi fue.


