
Voy, sigo, no paro, corro, tal vez troto, un poco cansado ya voy, caminaré, caminaré unos cuantos pasos más y aquí me sentaré a descansar, qué mas puedo pedir, un pequeño río, algo para fumar, tabaco y hojas secas, una cantimplora con agua, a lo mejor un poco de zumo de alguna fruta tropical no caería nada mal en este momento pero qué mas da, tengo todo lo que necesito.
Contradiciéndome, estoy en la ciudad, para ser más precisos en la cuna de mis pensamientos de justicia, floreciendo sangre roja por mis venas, roja pasión por la superación del ser en todos sus aspectos y hasta me arriesgo a decir filosóficos.
Pero a lo que voy es... qué es lo que te recuerda una tarde en la que divisas un cielo hermoso lleno de nubes tan esponjosas como suaves, parecidas a los blandos pelajes de los conejillos que rondan por el patio trasero de la Sra. Bertha - y vaya que ya está anciana - esos conejitos tan lindos que enternecen con solo mirarlos comer pequeños trozos de zanahorias sin olvidar que también los hay que comen de todo tamaño.
Ahora puedes ver el crepúsculo asomándose como el alba sobre tu ventana, es amanecer de verano y el sol ya recae sobre la claraboya del altar donde el santo padre yace celebrando la Eucaristía a Dios. Pequeñas gotas de agua caen sobre tu esfera del pensar haciéndote volver en sí, mucho pensar te sacó de este mundo. Procediste a encender un cigarrillo y ves cómo el humo corretea por las ramas jugando entre las hojas del árbol que has hecho tu guarida de los potentes y mortificantes rayos solares que caen sobre tu rostro bronceándolo, dándole ese color rojizo parecido al de una apetitosa fresa que me encantaría, mujer, verla deslizar por tus delicados labios.
Mírate hombre, cómo vas ahora por las calles caminando solo y ajeno a los problemas que rodea tu mundo, y tú, tú tan solo y desaliñado ya no sabes qué hacer por mejorar el estado de los demás, eras un hombre de poder y caíste por una mujer bien cuando antes pensabas que las mujeres deberían caer ante tu poder, ahora te conllevan a la ruina, el pensamiento mata, pero más mata el amor que mata tu pensar.
Trataste de volver en sí pero es inútil, déjate llevar, relájate que esto no será para siempre, si tan sólo pones tu palabra en el corazón y tu corazón en la boca, las consecuencias que traerá serán favorables, no lo serán para mí o tal vez sí pero por qué seré yo el beneficiado si primero debes preocuparte en ti mismo y cuando sientas que ya estás hecho, sólo dame la mano, que dos son el doble de uno y dos es más que uno, pero no lo veas como una competencia porque los dos y los unos son meras representaciones de cantidades, las únicas competencias en las que realmente ganarás serán realmente aquellas en las que te des cuenta de qué es ésta si lo importante es perder o ganar, sólo lo has de disfrutar, como aquel tentador fruto que quiero divisar sobre tus labios otra vez, mujer.
Ya el crepúsculo se marchó y la oscuridad llego hacia el firmamento siendo las estrellas las primeras en volver a darle brillo a tu rostro, alumbrándolo, alumbra como tu sonrisa pasada llena de gracia, ahora amigo, te veo preocupado y triste, caminando mal por la vida, si aún no lo logras, déjame ayudarte, que dos corazones viven más que uno solo.
Ahora sí dime cómo te sientes
2 comentarios:
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te amo gordo
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