Aquella semana, no fue mi mejor semana, y aquel día tampoco fue el mejor de la semana, les contaré parte de mi vida(como si todo lo que he escrito no lo fuese).
El martes 22, llegué de la escuela, no saludé a la abuela porque su puerta estaba cerrada, así que procedí a dejar mis cosas en la alcoba, me senté sobre el escritorio a comer, realicé mis cosas como cualquier día normal, salí a hacer cosas como para romper con la monotonía de todos los días, cuando regresé, al subir las escaleras vi que el cuarto de mi abuela estaba abierto, sin pensarlo entré y le di un beso sin decirle: "Hola",, salude a mi tía y regresé a mi habitación, la noche no fue del todo perfecta, mi abuela tenia "dolor de estomago".
Al día siguiente, todo fue normal, regresé del colegio, el cuarto de mi abuela estaba cerrado, almorcé y dormí un poco con la puerta cerrada. Un rato después, escuché...: "tock" "tock" "tock", "Bruno!!" , me levanté y fue una gran sorpresa... la chica de la casa me dijo con una cara rara... "Bruno, tu abuela acaba de fallecer!" , "¿¿en serio?? No te creo!" , eso pensé.
No supe qué hacer, llamé a papá y ya lo sabía, le avisé a mis 2 hermanos y fue ahí donde empezó toda la trama.. mamá llego en un taxi llorando, nunca la había visto llorar en mis 16 años de vida, me sentí muy mal, fui al hospital en el auto con mi segundo hermano, entramos en el cuarto del la clínica que me vio nacer(para ese entonces ya todos estaban ahí).
No pude creerlo, mi abuela yacía descansando en paz, fue una muerte indolora, simplemente durmió y su alma dejo su cuerpo. Me senté en el sillón a pensar mientras mis tías y mamá la maquillaban.
El mismo día vino un amigo mío, Omar Sánchez, muy cercano, tanto asi que nos decimos “primos”, me acompaño al velatorio un rato y nos fuimos.
A la mañana siguiente, jueves 24, no fui al colegio, fui a acompañar a mamá al velatorio hasta las 11. Regresé a casa, no almorcé mucho, pues no tenía hambre, a pesar de no haber desayunado.
Me bañé y me puse un terno muy elegante, fuimos al cementerio y fue allí donde la vi por última vez.
Ya en la casa, estaba con mamá en su cuarto, viendo como se maquillaba, de pronto empezó a llorar, entablamos una conversación.
- Mamá, tal vez esto sea muy duro, pero tienes que entender que mi abuela esta en un lugar mejor, no estés asi por favor, me duele mucho verte asi.
- Hijo, tienes que entenderme, sólo dame tiempo.
- Algún día tu también me verás llorar por ti.
- Creo que fue lo mejor, creo que mamá le tenía miedo a la muerte.
- No mamá, mi abuela nunca le tuvo miedo, es sólo que, ya estaba cansada de vivir.
- (Meditando) Sí hijo, creo que era así. Sólo dame tiempo por favor.
- No te preocupes mamá, tómate tu tiempo, te amo.
- Yo también te amo Bruno.
Mi abuela siempre fue chévere conmigo, yo era uno de sus 2 nietos favoritos, por ser el menor de la familia, recuerdo que siempre hablaba con ella, le contaba sobre chicas, sobre la vida cotidiana, sobre mis metas, mis logros, mis caídas, mis amigos y demás.
Nunca pensé que todo terminaría así.
A veces cuando mamá o papá me daban dinero en la noche, para salir claro, les pedía un poco de sencillo, pues no sabía donde cambiar a aquella hora y mi abuela ni bien escuchaba eso me llamaba y me decía: “Ten Brunito, cuídate, no vengas tarde y que Dios te bendiga”.
Sé que suena estúpido pero nunca pensé que en aquellas salidas me pudiese pasar algo malo, sin embargo ella rezaba por mí para que todo me vaya bien.
Ahora la que me dice eso es mi madre, y le doy gracias por tenerla conmigo.
Y si alguien me preguntase: “Bruno, ¿tu abuela ha muerto?”, lo único que le diría sería: “No amigo, simplemente nos dijo que tomaría un paseo, y que nos verá después”
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