
Tras haber luchado por mis largas metas, tras haber logrado la mejora de mi ser, tras haber tenido una gran racha de buena suerte, tras haber estado tan feliz un largo largo tiempo, un día llegue a casa después de un castigo a todo el aula en el colegio, la verdad eso no afecto en nada mi estabilidad emocional, había tenido ya varios problemas pero la verdad no me interesaron sin embargo sabia que en algun momento iban a explotar.
Una vez en casa, subí al segundo piso y una vez alli, mamá me confirmó una de las peores noticias, de paso me regañaron de una forma tan fría, sabía que todos mis sueños se vinieron abajo en aquel entonces, la bomba de tiempo dentro de mí explotó sin piedad, nunca imaginé que todo lo que habia planeado y logrado mucho tiempos atras se iría en un abrir y cerrar de ojos, ni nunca me imaginé que aquella bomba... explotaría repentinamente.
A pesar de la explosión me quedé callado en mi cuarto, no tenía hambre, no estaba cansado, no tenía ganas de llorar, no quería hacer nada, sólo quería esperar un nuevo amanecer, cerrar mis ojos eternamente y volver a nacer sin ningun problema.
Vi una de mis guitarras favoritas y me dije: "Esto no puede quedar así"
Salí de casa con la guitarra en mano, papá y mamá me vieron pasar llorar por su habitación sin embargo no me dijeron nada. No sabía qué pensar en aquellos momentos, no tenía ninguna emoción, mucho menos un sentimiento. Fui caminando.. caminando.. caminando.. hasta que empecé a correr, puse la guitarra en alto y sin pensarlo arrojé la guitarra contra un muro, vi mis metas hechas realidad frente a mis ojos y vi también cómo se destruían.
KABOOM!
La guitarra se había ido para siempre, nunca más volvería a tocar las tiernas y dulces melodías en ella. Fue ahi dónde me di cuenta de todo lo que había pasado minutos antes. Todos los sentimientos volvieron a mí simultaneamente al arrojar la guitarra, una vez que vi los pedazos en el suelo me alejé hacia la otra acera y me senté, empecé a llorar con furia, amor, impotencia, rabia, odio y demás sentimientos que no podía explicar.
En ese momento, llegó el amigo de papá y me dijo: "¡Bruno, qué pasa! ¿Estás bien?"
Recogí los pedazos esparcidos en el suelo y los llevé conmigo a casa.
Todas las personas me veían pasar por las calles, estaba sangrando de las manos pues me corté en algún momento sin darme cuenta, sin embargo, no sentía dolor alguno, sentía felicidad, una felicidad que inundaba mi ser.
Ya en casa, cuando llegué, papá me gritó diciendo... "¿Estás loco? ¿Osea que cuando pasen cosas peores me vas a matar? ¿Qué tienes en la cabeza?"
Yo sonriendo le conteste... "Sí papá, sí estoy loco, déjame vivir esta locura y no, nunca te lastimaré, no necesito lastimar a alguien para ser feliz"
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