Navegando por el Nilo, me di cuenta que era tiempo de volar hacia el infinito, así que emprendí mi recorrido. Pasé por Venus, Júpiter llegando hasta el planeta begonialandia que no sé que rayos significará eso pero la cosa es que significa algo. Pasé a visitarte alabando la estrella más luminosa de aquel día en el gran y profundo cielo, me posé un momento sobre un asteroide contemplando la estrella, hermosa como siempre, pudiendo describirla con 2 simples sinónimos: distante y perfecta.
Seguí mi recorrido pisando los escalones uno a uno hasta llegar al último, paralelo a eso abriste la puerta, me viste y tocaste mi mejilla con tus labios haciendo que mi cuerpo entero y las cosas que estaban alrededor (incluyendote) se distorsionen en forma de círculos, llevándome a un mundo extraño y lejano donde todo estaba pintado de colores psicodélicos y radiantes fijaste tus ojos en los míos tomando mis manos fuertemente y lanzándome hacia el infinito.
Caímos en una tierra sin suelo, despertando de un profundo sueño real en el que habíamos atravesado distintas dimensiones pero todas con un solo fin: ser felices. Todo era hermoso, pero a la vez muy tenebroso, no sabíamos a dónde sería nuestro paradero, pero simplemente seguimos caminando por amor a nuestro amor.
En el transcurso de nuestra travesía, nos topamos con un imperio el cual estaba arrasando con todos los otros, no obstante, nosotros no nos detuvimos llevándonos una gran sorpresa: nos hicieron esclavos... esclavos del rey Amor.
Me miraste fijamente a los ojos dándome un beso dejándome perplejo y aturdido, y me dijiste: "Seremos los mejores esclavos de este rey" yo sólo asentí escondiéndome en tu pecho, gran amiga mía lo hemos logrado, llegamos a ser algo más - más, dime algo más - me respondiste pero yo sólo callé, después te mire y sonreí, sonreí de haber sido conquistado por otro rey más, el rey Felicidad, al igual que lo hizo contigo.
Sonidos astrales paseaban por nuestro alrededor, llevándonos al ritmo de estos, danzando sin cesar, hasta que fuimos bombardeados por el rey Furia.
Me enrolé a las líneas del Amor y Felicidad, teniendo fe en que todo saldría bien, luché con los más grandes monstruos derrotándolos saliendo con grandes heridas en el corazón, heridas que tal vez nunca sanarían o tal vez sí. Un mensajero llegó al campo de batalla con mensajes de mi amada: Estaba enferma y tenía que cruzar los aros de Saturno, ella se iría para siempre, pero yo nunca me rendí y planeé encontrarla en el lugar y la hora indicada.
Dicho y hecho, fue un martes que entré en la órbita y la encontré escoltada por dos grandes cadenas de fuego y yo, pues, yo sólo la observé y por la fuerza de gravedad mi cuerpo fue atraído por el de ella, logré penetrar las cadenas de fuego, curando mis heridas y al toparme con ella todo el universo se vino abajo. Ella fue volando por toda la nada, mientras yo esperaba su regreso, ella giró y mirándome a los ojos me dijo: “Adiós”.
En aquél momento me percaté que todo mi sufrimiento y esmero había sido en vano, nada volvería a ser lo mismo desde aquél entonces, flotando sobre la nada vi como el universo volvía a reconstruirse y sabía muy bien todo lo que pasaba en ese momento, todo lo que se había ido y todo lo que vendría de allí en adelante.
Roté mi mirada 90 grados a la derecha y el Sol me estaba hablando con palabras tenebrosas y empíricas: “Vuelve al campo de batalla, lucha, lucha, morirás pero sobrevivirás, lucha y triunfa”
Alrededor mío me percaté que los astros se reían de mí, carcajeándose derramé lágrimas pero la misma voz me ordenó ser fuerte y no darme por vencido así que decidí volver a luchar, fui a combatir y triunfé, no obstante mi corazón había sido atravesado por un rayo de odio.
Hubo una fiesta boreal en toda la galaxia, todos celebraban y tomaban vino todo era paz y felicidad pero aún dentro de mí, existía anarquía, odio, tristeza y soledad.
Fui hasta la cima más alta del planeta y me senté a contemplar, quería morir, quería vivir, quería amanecer, quería anochecer, quería… sólo quería estar con ella, de pronto una hermosa mujer apareció a mi lado, su energía era tan intensa que apenas podía ver su rostro, me alejé tapándome los ojos por tan intensa, y en unos instantes aquella luz tan intensa desapareció sin más remedio al igual que el Sol. Era la Luna, ella oyó mis súplicas y diciéndome con una voz tierna y carismática, voz de madre – Ve y triunfa, haz lo que dijo mi amado Apolo, cierra lo ojos y triunfa – no sé a lo se refería con triunfar, pero cerré los ojos y sentí que unas suaves manos me tapaban la visión, al momento de tomarlas supe de quien eran, las tomé y vi un día nuevo, estaba en el planeta tierra, era ella, teniendo un hijo en su vientre lo observé, la observé y me sonrió – es tuyo amor mío – ella dijo, en ese momento, supe a lo que se refería aquella pareja perfecta.
Me dio un beso rozando mis labios con los suyos tan suave y lentamente pudiendo sentir todo el amor que me transmitía.
Teniendo a mi hijo ya en los brazos, lo levanté hacia el Sol gritándole: “¡Lo logré! Gracias, y a ustedes astros, lloren y maldigan, que nunca podrán vencer a mi rey, al rey amor, que siempre estuvo presente en mi corazón, lloren y giman, que mi rey nunca se irá!.”
Ahora, estamos felices con nuestro hijo, el planeta tierra, ahora ella lo cuida durante la noche siendo ambos abrazados por mi calor y yo... pues yo ahora soy el nuevo dios del universo, fiel amigo de los reyes bondadosos que rigen los planetas, ellos dándome lo más preciado y yo dándoles la vida, ahora soy Apolo, dios humilde y servidor de mi Dios.
3 comentarios:
Como siempre ya caracteristica de tus post, algo desorbitados y no muy entendibles, pero al acostumbrarse a leerlos poco a poco le das sentido y creas una narración muy interesante, Bunea ahi con Romiko, Sayonaraa!
SI son entendibles! y este también me gustó! me he dado cuenta que siempre leo tus entradas pasando la media noche! Sigue así! :)
[wiinnii-Hp]*
Ella te hace sentir que el mundo es de ustedes dos, ella te hace sentir que el amor lo vence todo, ella te hace morir y resucitar, el amor es fuerte, pero necesita nutrirse, necesita siempre algo nuevo, la rutina le quita ... la magia, la musica, aunque no creo que tu estes cercano a la palabra "rutina" :), tienes mucha suerte, y lo sabes, y ella tambien.
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